Vacaciones: hacia el futuro de los nuevos contenidos

Los paquetes de vacaciones altamente estandarizados de la primera época post Segunda Guerra Mundial (l946-1980) se han diluido y han cedido el paso a un gran número de productos, con vistas a interesar y hacer protagonista individualmente a cada consumidor. La búsqueda de una actualizada propuesta para el logro de las satisfacciones que busca el turista moderno requiere de una estructuración bien defi nida de cada producto turístico, con sus atractivos y el paquete de elementos periféricos y complementarios, que cada segmento de mercado desea en la dinámica de su excursión para el encuentro de la suma de momentos felices que cubran sus expectativas de satisfacción. La implicancia hoy, de casi un 40% que tiene la satisfacción del cliente a la hora de producir las nuevas ventas, ha convertido a la búsqueda de esa satisfacción en primera prioridad, en el marketing de las próximas décadas. Preocupa cada vez más en la Europa Mediterránea y en los bordes marítimos del mundo, la pérdida de gravitación del turismo de “sol y playa”. De allí que por primera vez en esta larga historia del turismo de naturaleza, los gobiernos están subsidiando una fuerte diversificación hacia deportes activos junto al mar que requieren otras infraestructuras (cursos habilitantes de verano, navegación de placer, surf, vela, arribos deportivos también por el mar, motos de agua, snorkeling, arrecifes artificiales que valoricen y posibiliten en forma accesible y segura la pesca deportiva, buceos científi cos y arqueológicos, etc.). Los nuevos productos deben ser la respuesta de las empresas de turismo y recreación a las nuevas demandas de satisfacción del mercado y tienen mucho que ver con la propuesta de actividades de contraste con el trabajo diario y con el ámbito de lo cotidiano a lo largo de todo el año. Son actividades como el contacto con la naturaleza, el enriquecimiento de una mejor relación con el patrimonio cultural, el deporte, la aventura, el descubrimiento, la relación, los acontecimientos, el descanso, la lectura, la gastronomía, los negocios o los multimedia, entre otros. Todas estas actividades, entre las que continúa existiendo la de playa al estilo clásico, deben responder a estructuraciones muy perfeccionadas de los productos. Turismo es hoy una búsqueda mayoritaria de recreación activa en los momentos de ocio (cultural, deportiva, de relación, etc.) ¿Responden todos estos conceptos a las mismas motivaciones por las que se mueven los consumidores contemporáneos de cada centro urbano? ¿Turismo es búsqueda de satisfacción? ¿Distintas, indistintas o se adopta el mix de todas ellas según el momento y la expectativa? Son preguntas abiertas, pero sí puede constatarse que los consumidores usan productos confeccionados con unas motivaciones u otras -indistintamente- de entre las que los destinos ofrecen o posibilitan. No es el individuo el que las disocia, cuando investiga, arriesga en la búsqueda y la prestación de nuevos productos en esta línea. Por todo ello, proponemos un marco conceptual dentro del cual sea posible usar todas estas motivaciones fundamentales que abren la puerta a nuevas e ingeniosas composiciones de productos al servicio de la satisfacción.

Un nuevo concepto de gestión de empresa está surgiendo.

El ámbito de esta moderna “multidisciplina”, llamada Turismo, ha variado. Si hasta ahora la actividad turística se centraba en el traslado, el alojamiento en un hotel y la organización del paquete, hoy esta actividad se ha desbordado a medida que el turismo ha ido creciendo y se han incorporado fuertes contenidos activos para los momentos de “tiempo libre”. El hecho de ser el turismo el primer sector de la economía del mundo lo lleva a ahogar a otros sectores económicos o a establecer nuevas relaciones y nuevos poderes en la negociación. Cuando hablamos ahora de turismo activo y tiempos de ocio, queda trazado un nuevo ámbito que abarca las variables de comida, el comercio, las otras formas alternativas de alojamiento, los servicios de taxis, de alquiler de coches, de veleros, motos de agua, de equipos de kitesurf, entre otros, que se siguen incorporando y también la gestión de las infraestructuras, la logística y los sistemas de información. Una parte importante de la industria alimentaria, de la fabricación de ropa deportiva, utensilios y de indumentaria y de bienes de toda clase sin los que no se pueden construir las tecnologías: la gestión de los equipos, la gestión de la cantidad cada vez más elevada de recursos fi nancieros, la gestión de los atractivos y de los destinos como fuentes de riqueza gracias a su uso sostenible, etc.

Escrito por Antonio Torrejón – Asesor del Ministerio de Turismo de Argentina
 

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